jueves, agosto 6, 2020
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Cada vez van en aumento las industrias y a la par también la contaminación, pero todo ello se debe a nuestras propias costumbres de consumo.

Por ejemplo, hace tres años se incorporó el concepto de fast- fashion, que engloba no sólo los términos de la industria fashionista de la producción en serie y el bajo costo de las prendas (que son inspiradas en las últimas tendencias), sino también el comportamiento de los consumidores de este tipo de moda, es decir que es desechable. Pasajera, accesible, trendy, que sólo dura una temporada y luego pasa al olvido en los guardarropas.

Pero esto tiene un gran impacto, debido a la gran contaminación que eso trae al planeta y además la derrocha económica de las personas que adquieren este tipo de prendas.

Una prenda hecha dentro de las premisas del fast-fashion tiene una esperanza de vida de pocos años (máximo 2 años); sin embargo, su impacto sobre la naturaleza es considerablemente mayor. Ya que la manufactura textil no sólo utiliza grandes cantidades de agua que se mezclan con ácidos, cloros, colorantes y otros químicos, sino que también termina derramándose en ríos, mares y océanos.

Por lo que ahora este concepto de slow-fashion, pretende darles más durabilidad a las prendas, y aquí te damos algunos tips:

  1. Revisa los detalles. Para garantizar que la ropa tenga una mayor durabilidad, es importante invertir en una prenda con una buena calidad de manufactura.
  2. No siempre lo más caro es sinónimo de buena calidad; por ello, es importante observar los patrones y las costuras. Si se ven flojos o desgastados, no es recomendable comprar esa prenda, porque su esperanza de vida es pequeña.
  3. Elige marcas éticas. Muchas de las marcas éticas están basadas en valores de cumplimiento de los derechos humanos y garantía de respeto al medioambiente. Además, este tipo de ropa puede llegar a ser el sustento económico de un artesano y su familia.
  4. Reduce el consumo de prendas fabricadas con petróleos y químicos. Es recomendable reducir el uso de productos con base en fibras sintéticas como poliéster y nailon, ya que su fabricación contiene químicos en forma de partículas de microplásticos -los cuales terminan en los océanos y ríos en cada lavada de la ropa que se realiza-. En su lugar, elegir prendas con fibras naturales libres de pesticidas permitirá un consumo y mantenimiento sustentables.
  5. Reduce la frecuencia con que lavas la ropa. Mientras más se lava, más rápido se desgasta. Sin olvidarnos de que, en promedio, una lavadora usa por lavada alrededor de 13 mil 500 galones de agua por año.
  6. Frecuentemente acomoda la ropa en una pila, de manera que puedas identificar qué prenda es la que ya no utilizas, para prolongar su esperanza de vida al darle un nuevo uso. Es momento de darle rienda suelta a tu creatividad.
  7. Da mantenimiento a profundidad a la ropa (incluidos los zapatos). Desde parches hasta usar productos naturales para prevenir los malos olores.

 

 

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