martes, febrero 18, 2020
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¿Por qué los gatos son diferentes de los perros? Lo cual esta pregunta la hacemos frecuentemente porque solemos compararlos entre sí, todo el tiempo y la diferencia abarca muchos aspectos, porque antes de hablar sobre el tema, debemos mencionar que los gatos son los únicos animales asociales que han sido domesticados, por lo tanto, el ser así tiene que ver con su genética lo que hace que vivan en su propio espacio.

Y es que suele tener una comparación con su “amigo” de casa, el perro, quien tiene comportamientos distintos, porque sus emociones son fáciles de percibir, muestran su estado de ánimo moviendo la cola, erizando su pelaje, o con el movimiento de sus bigotes y orejas.

Porque los perros y los humanos son muy similares y han vivido juntos por mucho tiempo. Ya que, de alguna manera, hubo una coevolución. Con los gatos, es mucho más reciente. Vienen de un ancestro solitario que no es una especie social.

Los primeros gatos domesticados comenzaron a aparecer en poblaciones neolíticas en el Medio Oriente hace cerca de 10.000 años.

No dependían de los humanos para sus alimentos, sino que estos los alentaban a buscarlos ellos mismos, y a proteger los cultivos y los almacenes de comida de las ratas y otras pestes.

Nuestra relación con ellos fue, desde el principio, más distante que con los perros, que nos ayudaban a cazar y que dependían de los humanos que compartían con ellos el botín de caza.

Además, algo importante por mencionar es el proceso evolutivo que se ha tenido en ambas especies.

«Creo que más difícil para la gente leer su lenguaje corporal, en comparación con los perros», dice la investigadora en comportamiento de gatos Kristyn Vitale.

Pero esto no es necesariamente culpa del gato, porque como ya mencionamos un rasgo fundamental pudo haberle dado ventaja a los perros en cuanto a nuestra relación de afecto.

Un estudio de la Universidad de Portsmouth, en Reino Unido, descubrió que los perros aprendieron a imitar la expresión de los bebés, que despierta en los humanos el deseo de protegerlos.

El cambio se tradujo en el desarrollo de un músculo que les permite elevar la parte interna de la ceja (algo que no podían hacer sus ancestros, los lobos).

Este es un truco evolutivo que ha permitido que se refuerce el vínculo entre la gente y los perros.

¿Cuál es la mala noticia para los gatos? No tienen ese músculo. Como resultado, la mirada de un gato puede parecer fría y poco amistosa.

Pero un parpadeo lento -uno que probablemente tu gato haga desde el otro lado de la habitación- es algo totalmente diferente: es su forma de expresar amor.

Incluso cuando gira la cabeza hacia un lado, eso no significa necesariamente un gesto de desdén, sino una señal de relajación.

Por lo que debemos aprender a leer su comportamiento para tener una mejor relación, así que la próxima vez que vuelvas a la casa y veas a tu gato mirándote tranquilamente desde el sofá, o bostezando a medida que se acerca por el pasillo, no te desanimes.

A su modo, te está decidiendo que está contento de verte.

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