lunes, mayo 25, 2020
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Haremos una pequeña reflexión acerca de los momentos que pasaste en tu niñez, probablemente eres una persona mayor de 30 años, en la que los regalos eran escasos, o si tienes menos de 20, a lo mejor te regalaron lo que tanto querías, pero realmente, ¿qué es lo que recuerdas de estas fiestas de Navidad?

 

Puede ser algún recuerdo con una persona que querías mucho y hoy ya no está, un amigo, un familiar, o tu comida favorita, el olor que desprendía e inundaba toda la casa desde la mañana del 24, la música, la mesa puesta, el recalentado. ¿qué recuerdas?

Seguramente, en la mayoría de esos recuerdos no estaban presentes las cosas materiales, es decir, es mucho más las emociones y las personas que te dejan algo a través de los años.

 

Porque los regalos materiales producen satisfacción de corta duración, pues nos habituamos rápido a ellos y tienen un efecto efervescente en la felicidad.

 

 Por el contrario, generar el dinero que necesitamos para realizar las compras requiere de largas horas de trabajo duro. El retorno de la inversión es muy bajo. ¿Qué tal si encontramos alternativas para hacer regalos que tengan un mayor impacto en la felicidad y un menor impacto en nuestro presupuesto?

Aquí te tenemos algunas ideas:

Gasta tu dinero en experiencias. Regala una experiencia que involucre hacer más que tener. Por ejemplo, un paseo, una cena, una clase, una ida al estadio, un concierto, libros para leer. Las risas, anécdotas y emociones se vuelven a vivir cuando las recordamos o vemos las fotos.

 

Regala tiempo. Aunque no lo parezca, hay personas que les gustaría tener tiempo para sí mismos, por ejemplo, una pareja que tiene niños pequeños, su anhelo es dormir más de 8 horas, o ir como pareja al cine, así que, ¿a quién puedes regalarle tiempo para que haga algo divertido con él?

 

Regala actos de bondad. Podemos ser generosos con nuestra presencia, atención, cariño, palabras, conocimientos. Regala tu compañía, quítale de encima un pendiente a alguien, genera una oportunidad de trabajo, conecta a dos personas, haz esa llamada, escribe ese correo, ponte disponible.

 

Comparte gratitud.  Muchas veces nos quebramos la cabeza pensando qué regalarle a nuestros seres queridos, incluso es difícil encontrar un regalo material para quienes tienen todo. ¿Qué tal mejor escribirles una carta de agradecimiento? ¿Qué tal sería dedicar tiempo para hacerles saber cuánto los queremos, enumerar las muchas cualidades que admiramos en ellos? ¿Qué tal sería reconocerles la contribución que hacen en nuestras vidas?

 

Finalmente, lo que se queda en el corazón es lo que vivimos, cómo lo vivimos y con quién lo vivimos.

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