sábado, mayo 30, 2020
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Uno de los eventos más importantes del cine, el cual es la antesala de los Oscar, se trata de los Golden Globes, que se llevó a cabo el día de ayer y como es costumbre nos sorprende por los premios, los discursos y la gran cantidad de actores de Hollywood.

 

Y es que se trata de una gala más dinámica, divertida y reivindicativa que su hermana mayor, y en los últimos años, al menos a nivel de grandes momentos, discursos y anecdotario, puede mirarla cara a cara.

 

La 77 edición de los Globos de Oro quedará recordada sin demasiados discursos llamativos, poca reivindicación y justita de emociones. Afortunadamente, momentazos de Ricky Gervais, Patricia Arquette, Tom Cruise o Russell Crowe que salvaron la gala.

 

Habrá que esperar a los Oscar de este año para saber si de nuevo pueden medirse y quedar a la par, aunque los fuegos de Australia fueron continuamente mencionados.

 

Ricky Gervais, el británico que saca risas nerviosas a los estadounidenses cada vez que presenta los Globos de Oro.

 

A las frases del cómico británico, que por quinta vez conduce la gala, se le podría dedicar un artículo entero. No se corta, no deja tabúes fuera de su discurso y da allí donde duele. Se mete con los propios nominados, con la propia industria, con todos los intocables, pero (nadie sabe por qué) siempre lo vuelven a llamar. Tal vez porque es muy gracioso. Y tal vez porque sus discursos tienen como trasfondo la defensa de que nadie tiene el derecho, ni siquiera él, de juzgar a otros.

 

Como resaltar solo una frase sería complicado, aquí va una batería de las que soltó solo en su discurso inicial: «Íbamos a hacer un memorial de gente fallecida, pero todos eran blancos». «A la gente le da igual las películas, nadie va al cine, todo el mundo ve Netflix». «Jeffrey Epstein no se suicidó». «La mayor parte de las películas nominadas son muy malas». «Los actores de hoy lo único que tienen que hacer es ir al gimnasio a meterse estrógenos». «El irlandés es increíble. Muy larga, eso sí». «Leonardo DiCaprio fue al estreno de Érase una vez en Hollywood y duraba tres horas y media: cuando acabó, su novia ya era demasiado mayor para él». «Apple TV, una empresa que tiene fábricas con esclavos en China, ha hecho una serie que va sobre hacer lo correcto». «La mayor parte de vosotros pasáis menos tiempo en la escuela que Greta Thunberg». «¿Qué más da? Esta es la última vez que me llaman». Cuando un rato después el presidente de la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood, que organiza los premios, salió al escenario, le dijo a Gervais: «Por favor, eso de que es la última vez que vienes lo quiero por escrito».

Hanks, el rey de Hollywood

El impresionante vídeo en el que se repasa la carrera de Tom Hanks demuestra que, probablemente, ningún otro actor ha estado en tantísimas películas taquilleras y famosas en los últimos cuarenta años. Probablemente porque nadie ha representado mejor al americano medio, un poco atolondrado, un poco torpe, pero de corazón enorme, que Hanks. Y al aceptar el premio honorífico Cecil B. DeMille, Tom Hanks fue más Tom Hanks que nunca. «Un hombre está bendecido cuando tiene a su esposa y a sus cinco hijos sentados frente a él, todos ellos mucho más sabios que él», dijo señalando a su familia. «Gracias por aguantar tantos meses de ausencia. No puedo decir cuánto significa el amor de la familia para mí». Por cierto, entre los mejores actores con los que afirma haber trabajado mencionó a «Antonio» (Banderas) que fue su novio en Philadelphia (1993). También pidió a los actores que, por favor, ¡llegasen a tiempo a los rodajes para no hacer esperar al equipo! Es que no se puede ser más Hanks. Lo dicho.

 

Joaquin Phoenix, el justiciero

 

Nadie se esperaba que su discurso fuera soso porque Joaquin es de todo menos soso. Y arregló él solito una noche más bien sosa cuando se subió al escenario a recoger el Globo de Oro a mejor actor dramático por Joker. Con ese gesto entre el encanto y la locura que es propio de su apellido y del que ha hecho carrera, Phoenix empezó agradeciendo a los Globos de Oro que el menú de esa noche fuese vegano, porque «hay más relación entre la industria cárnica y el cambio climático que lo que queremos creer». Después, ha admitido que puede ser un poco intensito: «Todd (Phillips, el director de Joker), he sido un grano en el culo. No me puedo creer que me hayas aguantado».

Y para el final, la traca: «No quiero agitar las aguas, pero es que ya están agitadas. Está muy bien desear lo mejor a Australia, pero no sirve de nada. Yo no siempre he sido el tipo más virtuoso del mundo, estoy aprendiendo mucho todavía. Espero que todos juntos podamos unirnos y llevar a cabo cambios. Está muy bien lo de votar, pero a veces tenemos que asumir la responsabilidad nosotros mismos y hacer cambios y beneficios en nuestras propias vidas. Espero que no necesitemos todos jets privados para volar a Palm Springs». Aplausos en la sala, sí, ¿pero ¿cuántos de los presentes tienen avión privado? Al final, no fue únicamente Ricky Gervais el que repartió a mano abierta.

 

¿Brad y Jennifer? Esto va de cine, no de eso

 

Ella no ganó por la serie The Morning Show. Él sí, a mejor actor de reparto por la película Érase una vez en Hollywood. Y cuando esto ocurrió, cuando Brad estaba sobre el escenario dando un bonito discurso de agradecimiento, la realización de los Globos de Oro no quiso jugar la baza del morbo y no incluyó un primer plano de Jennifer entre todos aquellos de compañeros que reaccionaban ante su discurso. Eso sí, a Jennifer en algunos planos generales la pudimos ver realmente emocionada. Esto bastó para que en Twitter se desate la histeria, claro. Hoy, lunes, probablemente habrá una lluvia de montajes y gifs celebrando ese momento.

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