jueves, febrero 20, 2020
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Justamente el día de ayer hablábamos acerca de los viajes turísticos al espacio, que pueden tener gran demanda los próximos años, ya que existen empresas privadas y agencias internacionales que pueden ofrecer este tipo de viajes, por lo cual existe mucho dinero e interés de por medio.

 

 

Ahora recientemente se dio la noticia sobre un astronauta que tuvo un primer trombo, es decir un coágulo en la yugular, y no se tenía medicamento adecuado para su atención, lo cual, a raíz de eso, abre un tema de la salud muy importante, ya que no se cuenta con suficientes investigaciones y tratamientos para los riesgos físicos de los futuros viajes especiales.

 

 

No sabemos la fecha exacta, pero la NASA vivió recientemente otro momento «Houston, tenemos un problema». El susto llegó durante un experimento rutinario en la Estación Espacial Internacional (ISS), de los cientos que se realizan en la nave para estudiar los efectos de la escasez de gravedad. Al escanear el cuello de uno de los tripulantes se halló un coágulo en su yugular.

 

 

Las peligrosas consecuencias de este diagnóstico obligaron a improvisar decisiones médicas por la escasez de tratamientos a bordo de la nave. Este trombo, el primero que se detecta en un astronauta fuera de la Tierra, muestra que en los viajes espaciales todavía hay riesgos para la salud desconocidos. Un factor importante a tener en cuenta ahora que se ha reavivado el interés por los vuelos tripulados a la Luna, en el futuro más próximo, y Marte.

 

 

La nave solo contaba con 20 anticoagulantes y jeringas limitadas, y no llegarían nuevos suministros hasta pasados 40 días. Además, a bordo no tenían antídotos.

«Estos nuevos hallazgos demuestran que el cuerpo humano todavía nos sorprende en el espacio», asegura la doctora Serena Auñón-Chancellor, que además de ser astronauta de la NASA está certificada como experta en medicina del espacio, una especialidad sobra la que ha publicado ya varios estudios científicos. «Todavía no hemos aprendido todo sobre medicina aeroespacial o fisiología espacial», añade Auñón, quien firma junto a tres colegas un estudio, publicado en la prestigiosa New England Journal of Medicine, en el que han hecho públicos los pormenores de la afección y el tratamiento, pero manteniendo el secreto sobre la persona de la tripulación que sufrió esta complicación.

 

 

 

El astronauta afectado llevaba ya dos meses en la ISS cuando la máquina de ultrasonidos que estudiaba la salud vascular de los tripulantes detectó ese trombo en la vena yugular. Ese cuadro puede tener complicaciones potencialmente mortales, como sepsis sistémica y embolia pulmonar, por lo que era urgente actuar aunque el paciente estuviera en órbita, coordinando a múltiples agencias espaciales para «superar numerosos desafíos logísticos y operativos».

 

 

 

La pregunta más importante que queda es ¿cómo lidiaríamos con esto en una misión de exploración en Marte? ¿Cómo nos prepararíamos médicamente?

 

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