jueves, mayo 23, 2024
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Mientras una sequía extrema se apodera de México, lo que está generando pérdidas de cultivos, falta de agua y precios más altos de los alimentos, el Gobierno está tratando de generar la lluvia que se necesita desesperadamente recurriendo a una tecnología controvertida: la siembra de nubes.

En julio, el país inició la última fase de un proyecto de siembra de nubes que tiene como objetivo estimular artificialmente las precipitaciones. Se implementa en  62 municipios agrupados en su norte y noreste, para “combatir los efectos de la sequía en el sector rural y contribuir a la recarga de acuíferos”, según un comunicado de la Secretaría de Agricultura.

La siembra de nubes es una tecnología descubierta en la década de 1940. Desde entonces, se ha utilizado en alrededor de 50 países, incluidos Estados Unidos y China. México ha estado experimentando con la modificación del clima durante más de siete décadas.

Sin embargo, algunos científicos siguen siendo muy cautelosos acerca de la efectividad de la siembra de nubes y advierten que no es una solución a la sequía.

Para que la siembra de nubes funcione, primero se necesita una nube. Los aviones o drones inyectan partículas en la nube que atraen gotas de agua para que se formen a su alrededor, lo que aumenta la probabilidad de lluvia o nevadas.

El proyecto de México consiste en rociar partículas de yoduro de plata en las nubes desde aviones. El Gobierno espera que estimular las lluvias pueda ayudar a los agricultores a enfrentar mejor la sequía que ha azotado grandes franjas del país.

A mediados de julio, más del 40 % de México estaba en sequía moderada a extrema, según el Servicio Meteorológico Nacional. El país también se ha estado sofocando a través de una severa ola de calor que ha matado al menos a 249 personas en los últimos cuatro meses.

Este clima extremo solo empeorará: los científicos tienen claro que las olas de calor y la sequía serán más comunes e intensas a medida que se acelere la crisis climática.

México sostiene que su actual proyecto de siembra de nubes, que se ejecuta desde diciembre de 2020, ha tenido un impacto positivo. En 2021, los vuelos de siembra de nubes crearon un 40 % más de lluvia, informó el Gobierno, una cifra que calculó midiendo la diferencia entre los pronósticos meteorológicos y la precipitación real medida por los pluviómetros.

“Todos nuestros proyectos han sido exitosos”, dijo un vocero de la empresa Startup Renaissance, una empresa de estimulación de lluvia que ha trabajado en el proyecto del Gobierno mexicano desde 2020.

Pero muchos científicos siguen siendo escépticos.

Faltan “pruebas contundentes” de que la siembra de nubes aumente la precipitación, escribieron recientemente Fernando García García y Guillermo Montero Martínez, del grupo de Física de Nubes de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Algunos expertos han pedido que se preste más atención a formas menos costosas y de alta tecnología de proteger los recursos hídricos.

La siembra de nubes “debe ser considerada solo como un elemento” en una estrategia mucho más amplia, escribieron García y Martínez.

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