viernes, diciembre 8, 2023
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Científicos describen una nueva especie de odontoceto primitivo, o ballena dentada, el Olympicetus thalassodon, que nadó a lo largo de la costa del Pacífico Norte hace unos 28 millones de años y sería un antecesor de los actuales delfines, según publican en la revista de acceso abierto PeerJ Life and Environment. El estudio, del paleontólogo puertorriqueño Jorge Vélez-Juarbe, del Museo de Historia Natural del Condado de Los Ángeles, revela que es una de las varias especies que están ayudando a comprender la historia temprana y la diversificación de los modernos delfines, marsopas y otras ballenas dentadas.

“El Olympicetus thalassodon y sus parientes cercanos muestran una combinación de características que realmente los diferencia de cualquier otro grupo de ballenas dentadas. Algunas de éstas, como los dientes multicuspidados, los cráneos simétricos y la posición adelantada de los orificios nasales, hacen que parezcan más bien un intermedio entre las ballenas arcaicas y los delfines con los que estamos más familiarizados”, explica Vélez-Juarbe, conservador asociado de Mamíferos Marinos del Museo de Historia Natural del Condado de Los Ángeles. Pero el Olympicetus thalassodon no estaba solo, y en el mismo estudio se describen los restos de otros dos odontocetos estrechamente emparentados. Todos los fósiles se recogieron en una unidad geológica denominada Formación Pysht, expuesta a lo largo de la costa de la Península Olímpica del estado de Washington y datada entre 26.5 y 30.5 millones de años. El estudio reveló además que Olympicetus y sus parientes cercanos pertenecían a una familia llamada Simocetidae, un grupo conocido hasta ahora sólo en el Pacífico Norte y uno de los primeros grupos divergentes de ballenas dentadas. Los simocétidos formaban parte de una fauna inusual representada por fósiles hallados en la Formación Pysht y que incluía plotópteros (un grupo extinto de aves no voladoras parecidas a los pingüinos), los extraños desmostílidos, parientes primitivos de focas y morsas, y ballenas barbadas dentadas.

Las diferencias en el tamaño del cuerpo, los dientes y otras estructuras relacionadas con la alimentación sugieren que los simocétidos mostraban diferentes formas de adquisición de presas y probables preferencias por las mismas. “Los dientes del Olympicetus son realmente extraños, son lo que denominamos heterodontos, lo que significa que muestran diferencias a lo largo de la hilera dentaria –explica Vélez-Juarbe; esto destaca frente a los dientes de odontocetos más avanzados, cuyos molares son más simples y tienden a parecer casi iguales.” Sin embargo, quedan por dilucidar otros aspectos de la biología de estas primeras ballenas dentadas, por ejemplo, si podían ecolocalizar como sus parientes vivos. Algunos aspectos de su cráneo pueden vincularse con la presencia de estructuras relacionadas con la ecolocalización. Un estudio anterior había sugerido que los individuos neonatos no podían oír sonidos ultrasónicos, por lo que el siguiente paso sería investigar los huesos del oído de los individuos subadultos y adultos para comprobar si esto cambiaba a medida que envejecían.

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